Se ha largado Ulrich y ha llegado el reemplazo.
Natalí es una chica alemana a la que conocemos desde hace ya un buen rato, y parece un buen recambio salvo por el detalle de que habla español mejor que nosotros. Por lo menos hablaremos con alguien. Natalí trae otras ventajas de serie.
Nada más llegar ha cogido la cocina y le ha dado la vuelta. Estuvo un día entero sacando de los armaritos cosas de la Tanqueta que habían caducado en la última glaciación: todo tipo de hierbas extrañas adelgazantes de dudosa efectividad, lentejas, especias de países exóticos... Luego cogió los Tuperwares (la Tanqueta tenía medio millón) y los fue metiendo en bolsas que luego depositó en el trastero. ¡Qué gran idea! ¿Cómo no se nos había ocurrido a nosotros en un año? A esta chica la envía el cielo. Con un poco de suerte conseguirá insuflarnos de nuevo el sentido del orden y de la limpieza. No como el cerdo del Ulrich, que no nos insufló nada de nada.
Para más inri, cuando el payo Ulrich se cruzó con Natalí mientras recogía sus últimos trastos, le comentó: "A ver cómo te llevas con estos dos. Son buena gente, pero algo guarrillos...". No te jode, que baje dios y lo vea. Yo para mí que lo que pasa es que no acabó de estar contento con el servicio de limpieza. Quizá el señorito hubiera deseado que le hubieran limpiado la taza del váter con más regularidad, que se le encogían las bolas del panorama.
Además tocando los cojones a distancia, se fue sin despedirse y dejando a deber tres meses de teléfono y su parte de las fracturas de electricidad. Tenemos su email y su número de teléfono, y como no afloje la panoja nos plantamos en Karlsruhe a partirle las piernas. Alberto conoce a unos rumanos...
En la "fiesta" de "despedida" que se montó el payo Ulrich, y a la que acudieron todos los miembros de su banda de música, hubo una bola de manteca que trajo algo que llamaba "alcohol 100%". Según me estuvo explicando, en calidad de químico y becario en un laboratorio de la universidad, el alcohol se puede destilar por encima del 96% mediante la adición de ciertas sustancias hidrófobas. El mejunge se bebía en pequeños dedales y no sabía a nada, pero desatascaba intestinos y fosas nasales a base de bien. En una pequeña prueba en la que casi me quemo las cejas, pude comprobar que ardía como la gasolina.
Trasegué unas copichuelas para dejar alto el pabellón español a pesar de ser Jueves y venir de tomar un par de birras. En los altavoces sonaban versiones orquestadas de McGyver o El Equipo A, mientras Ulrich comentaba lo técnicamente destacado del segundo corneta de la orquesta. Me enchufé varios dedales más a ver si perdía la consciencia, pero el extraño grupúsculo no desapareció de mi cocina. Al final tuve que desaparecer yo.
Y poco más. Ahora tenemos chica nueva en la oficina. Si no leéis nada malo de Natalí es por dos cosas: porque la chica es un encanto y porque me lee todas las semanas, así que ojo.
Ahora tenemos plancha nueva. Se trata de un fórmula 1 del planchado, lacada en negro y con amplio depósito de agua (resulta que las planchas funcionan con agua). Menuda diferencia, señoras y caballeros; planchar no es ya un engorro sino un vicio.
Dejas la plancha en el lateral de la tabla y se calienta en un suspiro mientras la intensidad de la lámpara desciende cada vez que el bicho se pone a chupar de la red. Una vez está caliente, se pone a bufar. "¡Cógeme, cógeme!" grita desde su posición. Al final no tienes más remedio que cogerla, claro. Y ahí es cuando se ve la diferencia con nuestra anterior chanca. Como dice el refrán: "Con buena polla bien se jode".
Por fin ha llegado la primavera institucionalmente. Ya están todas las terrazas desparramadas por las calles y en la Bismarkplatz ya han enchufado las fuentes. El sol pega pero no fuerte, y la gente se reparte por las terrazas esquivando las sombras. A ver si saco un poco de tiempo y desempolvo mi baraja y mis artes mágicas, que empieza la temporada de Biergartens y hay que ganarse el jornal. Ahora tengo unas cartas decentes, unas Bicycle, y menuda diferencia oiga. Me fui a España a comprármelas y el otro día las vi a 100 metros de casa en una tienda de rol y gente rara. Qué diferencia entre unas cartas de profesional y unas compradas en un estanco. Con buena polla bien se jode, amigos. No hay nada como contar con buen material para quedar como un profesional. Esperemos que la nueva temporada me depare grandes éxitos mágicos.
En el trabajo progreso adecuadamente. Termino las cosas más o menos a tiempo y de momento la mierda todavía no ha salido a flote, así que más o menos la vida transcurre tranquila. Trabajo mucho pero estoy entretenido, así que el tiempo pasa relativamente rápido.
El que va de culo es el Chano, que se larga dos semanas a Venezuela el Jueves y lleva diez días soñando con funciones. Normalmente el Chano pasa los días en Perry AG leyendo los periódicos deportivos y tomando café. Algo así como la versión hispana de Wally, el de Dilbert. Como encima el muy desgraciado tiene conciencia, al final termina haciendo 10 horas diarias porque si no le salta encima su Pepito Grillo personal, por huevón. El resultado es que vive en Perry AG y encima los resultados son del todo lamentables. Lo que se suele llamar "salir la torta un pan". Cuando llegan los plazos de entrega, el Chano duerme en el trabajo y durante el día vaga como alma en pena maldiciendo su suerte. Luego lo consigue terminar todo y vuelve a vegetar y a leer sobre el Levante durante dos meses.
Ese es el ciclo normal, pero de vez en cuando se larga dos semanas a un país en el que la gente puede morirse de media docena de enfermedades ya erradicadas en el primer mundo y entonces la cosa se lía. Veremos si lo termina todo antes del Jueves o se pega un tiro en los rizos.
Farruquito sigue con su moto de aquí para allá. Está en su despacho de la Universidad, hace como que se al baño y se pira a Kelheim a tomarse un café. Una hora más tarde regresa y dice que parece que no se haya movido de allí.
Mi padre ha conseguido contactar a través de mi tío con un payo teutón que se dedica a llevar motos entre Alemania y España. Por 400 mortadelos me la llevan de puerta a puerta lo que, ahora que cobro un sueldo digno, me parece un auténtico chollo. En el curso de la semana entrante imagino que tendré noticias sobre la burra. Estoy que no veo el momento. Con la moto entre las piernas y la baraja en el bolsillo, ya me pueden echar millas. Y encima con tres puentes que vienen en Abril. Demasiado.