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Perry AG
By GonzoTBA
Creado 14/03/2005 - 08:28

Antes de empezar la crónica, decir que va a haber que hacer unas ciertas modificaciones en la columna a partir de ahora en pro de mi contrato de confidencialidad. Desde que entré en mi nuevo puesto de trabajo, más de un amigo y/o familiar me ha explicado que quizá no sería conveniente explicar con tanto pelo y señal dónde trabajo y cómo, así que habrá que hacer algunas sustituciones.

A partir de ahora no existirá el Puto Payo Pork, sino que será "el cornudo de mi jefe" o el payo Powerpoint (PPS). Su empresa deberá cambiar de nombre y, de la misma manera, la multinacional en la que ocupo mi tiempo necesitará también ser rebautizada. Algo así como Perry AG. Acepto propuestas, que para estas cosas tengo muy mala imaginación. El Delorean podrá seguir siendo el Delorean, supongo..

La semana en Perry AG fue movidita. El jueves al abrir el buzón me encontré un mensaje de esos que incluyen varios anidados y que no pintaba nada bien. Hacía referencia a algunas cosas que habíamos estado discutiendo Gorrino y yo el día anterior con gente de otros departamentos, pero una primera lectura no me hizo pensar que me salpicara la mierda. Había una frase, sin embargo, que me resultaba familiar. Se trataba de un "Please make the appropiate changes in the software" en rojo y letra gorda, detrás del que venía algo así como "Esta es la segunda vez que un desarrollador de funciones da una orden directa a un programador para hacer cambios en el software!! Esta no es la manera en que trabajamos aquí". Blah blah blah...

Estaba casi seguro de que semejante frase de oro la había escrito yo la tarde anterior a las luces de lo que se había discutido, pero seguía sin verme incriminado en ninguna parte. Entonces vi que el email llevaba un attachment de esos.

El attachement resultó ser el mensaje que le había mandado yo a nuestra programadora la tarde anterior. Un forward con todas las letras. La softie me la había jugado.

La softie es una señora de unos cuarenta y tantos con una foto de dos niños gafotas y mellados encima de la mesa. Habla como si fuera un dibujo animado pero parece buena chica. Me comentó Gorrino que hay un cierto cachondeo en el dominio porque en su anterior trabajo había estado programando lavadoras.

A mí no me importaba; yo había estado encendiendo LEDs.

En mi ímpetu por hacer las cosas bien y tener a todo el mundo al tanto de lo que hay que hacer, tarea que en Perry AG ni siquiera dios podría abarcar, le había puesto al día sobre las consecuencias que sobre su software iba a tener la discusión del día anterior. Ella había agradecido mis desvelos haciendo un forward a algún pez gordo que me pegó un chorreo virtual delante de 7 personas más. Perfecto.

A partir de ahora yo a lo mío, como dios. Luego cuando llamen desde Suecia para que los programadores se fundan los ojos durante dos noches a mí me importará un carajo. Tendré que pasar dos días tragando humo en el Delorean, pero me reiré.

El problema de llegar nuevo a una mastodóntica y burocrática organización es que uno no sabe a qué atenerse. No vale con hacer tu trabajo, sino que tienes que aprender a quién tienes que dirigirle la palabra y en qué momento. Si te equivocas se abre la caja de Pandora.

Gorrino juega con ventaja, porque conoce el alcance de los mails de chorreo y se los pasa por el forro según quien los mande. A mí un tío me pone en evidencia en un mensaje para 7 personas y no sé si es un jefazo o un Minglanillas mal follado con un mal día. Al final parece que todo ha quedado en nada. Gorrino me ha dicho que mucho mensaje poniendo a la gente firmes pero al final nadie pone los cojones encima de la mesa. Mucho talante, vamos; y la casa por barrer.

Con Gorrino me siento como en las películas de gánsters. Él es el capo y yo soy el aprendiz que lo acompaña a todas partes, el protegido. "Este es Pocholo. No me lo toquéis". "Ven, vamos a ver al Padrino", me dice. Gorrino es un ángel que alguien ha depositado en Alemania para velar por mí, tanto dentro como fuera de Perry AG.

Por la tarde, a las 6 en punto, había que tener a punto las hojas de tareas de cada dominio, las Tasklist.

---Pocholo, hay que meter tus tareas en la Tasklist. ¿Has metido algo en estas semanas?

---Gorrino, ya te he dicho que en las últimas semanas no meto ni miedo.

---Me refiero a la Tasklist, cretino.

---¿Lo cualo?

Las tasklists son lo único que miran los que manejan la pasta. De acuerdo a la nuestra, yo no había hecho nada en el último mes. No sólo no había trabajado, sino que tampoco había faena para mí en el futuro. Las axilas me sudaban a chorros y notaba el hígado pegándole patadas al estómago. Al final lo cogió todo Gorrino por banda y arregló el panorama, pero yo creía que me meaba los pantalones.

El viernes por la tarde otro email de crisis desde Suecia. En el título venía la leyenda D00P: el interfaz para el Cruise Control. La función de la bestia.

"Esto está así y asá. ¿Es normal?" preguntaban. ¡Gorriinoooooo, me he vuelto a cagar los calzoncillos!

Si yo las paso así, no quiero ni imaginar cómo las pasaba mi predecesora, que no podía diferenciar un par motor de un par de hostias. Seguramente por eso su carga de trabajo era notablemente inferior.

Se me había olvidado comentar que hace algo más de dos semanas estuve en el dentista. Aquí hasta el dentista es "gratis". Ahora, por las reformas que están haciendo en sanidad debido a las vacas flacas, ahora hay que pagar 10 euros la primera vez que te atienden cada trimestre. Eso es todo, pero aquí ponen el grito en el cielo. Un recorte de prestaciones tremendo. En España el dentista sólo es gratis para los funcionarios.

Me dijo que él no estaba especializado en aparatos, pero que de todas maneras me haría una limpieza y echaría un vistazo. Me encontró una caries, que es más de lo que ha sabido hacer mi dentista en tres años. Cuarenta meses pagando a un tío por mirarme la boca y ni siquiera se molestaba en mirar si tenía un agujero en algún diente. Me dijo que me podría poner un empaste, pero que a diferencia de los coches, el empaste con pintura metalizada era el que venía de serie, y que si quería uno en blanco marfil tendría que pagar un extra. El extra ascendía a 100 euros. Siendo que he invertido más en mi boca que en mi formación académica, le dije que quería el piño a juego con los demás. Después me fui a ver al ortodoncista que me recomendó.

El ortodoncista parecía un dibujo animado. Con gafas, bigote español de las pelis de los 60 y voz aflautada, aquel hombre no podía albergar maldad alguna. Había caído en buenas manos. Tras explicarle mi problema, me pidió que abriera el capó para echar un vistazo.

No me dijo nada que no supiera: tengo las muelas algo inclinadas hacia adelante debido a la tensión constante sufrida durante los últimos tres años. Le comuniqué que me importaba un carajo que las muelas apuntaran hacia Ingolstadt, que estaba hasta los cojones del asunto y que si me podía quitar la ferretería estaría encantado. Me explicó que, desde el punto de vista visual, estoy listo para salir al ruedo, pero que la funcionalidad estaba comprometida. Conozco a gente que no tiene dos dientes en línea y son felices. Me pregunto hasta qué punto una pequeña falta de funcionalidad puede afectar mi vida, sobre todo cuando la falta de funcionalidad se encuentra por encima de la cintura.

Dijo que no se atrevía a meterme mano sin ver el historial, así que me conminó a que me pusiera en contacto con mi dentista de origen y que, con el diario de abordo, me diría a qué habría de atenerme. Le di las gracias y salí por la puerta.

Inmediatamente envié un email a mi concesionario. Mi dentista es muy moderno y tiene una cuenta en hotmail. Ha entrado en el siglo XXI por la puerta grande. Al cabo de un par de días me contestaron diciendo que meterían la bitácora en un sobre y que la enviarían a Alemania. De eso hace ya más de dos semanas.

Más de uno me pregunta "¿Y el dentista de aquí se apañará para leer lo que ha escrito el otro?". Por lo que he podido observar en mi carrera ortodóncica, incluso yo sería capaz de desentrañar la jerga esa que se gastan. "Dos retros del 5 al 7. Cadena de cierre. Un 2 milímetros del 11 al 12"... Bah. A estas alturas podría montar mi propia clínica.

Farruquito se ha comprado una moto, una CB500 como la mía. Ha sido uno de sus sueños incumplidos de juventud. La compró hace varios meses pero todavía está en la tienda a la espera de que la nieve remita. El tío está completamente empalmado con el asunto y ya tiene incluso el casco. Cuando me lo encontré el miércoles por la mañana iba a comprarse los guantes. Esto es como desear a una moza fervorosamente, sólo que tienes la certeza de que al final vas a salir montado en ella. Todo rodado.

El tío de la tienda le había explicado que la moto estaba tan nueva (sólo 2.000km) porque había pertenecido a una señora que se había quedado embarazada al poco de comprarla. En fin, la clásica historia pero en versión teutona. Pero esto es Alemania, aquí la gente tiene el corazón más grande que las cervezas, así que la historia tenía que ser cierta.

Lo que es cierto es que el otro día recibió los papeles y resulta que la moto ha tenido ya dos propietarios, el primero la tienda y el segundo un payo llamado Karl. ¿Por qué compra Karl una moto y la vende con 2.000km? ¿Se quedó embarazado o se dio una hostia? En España comprar una moto de segunda mano es como meterse en La Ostra Azul con un tanga de leopardo. De hecho incluso existe la legendaria frase de "Que no te vendan la moto". ¿Cuánto cabrón hay suelto en Alemania? ¿Los mismos con otros pelajes? ¿En todas partes cuecen habas?


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