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[EDT] Semana Cero
By GonzoTBA
Creado 31/01/2005 - 07:25

Hemos superado la semana cero en el Titanic. Todo ha ido como la seda. De momento comparto mesa con la Frau que me precede en el puesto. Aunque no tiene gran cosa que enseñarme porque no sabe distinguir una bujía de un rábano, sigue ocupando su ordenador para terminar unas cosillas que tiene pendientes. Probablemente un manual sobre mecánica que le ilustra Forges.

Dados mis amplios conocimientos en materia de motores diesel y lógica de cajas en simulink, en apenas unos días casi me he incorporado a la marcha normal del departamento como mono aprendiz avanzado en modo de pruebas. Mi gran ventaja es que, justo delante mío, se sienta Gorrino, maño experto en el asunto y que tiene la suficiente paciencia para explicármelo todo hasta con rotuladores de colores. Gorrino es una de esas personas de naturaleza intrísecamente buena, de esos que nunca saben decir que no. En una empresa española iría como cagallón por acequia, pero aquí se ve de lejos que la gente lo respeta y lo tiene en alta estima. El pobre se pasa las mañanas apagando fuegos aquí y allá, y por las tardes cuando se larga todo el mundo se queda trabajando ya con más tranquilidad.

Hay dos cosas que me han causado una grata sensación en PerryAG. Una son las mesas. Llevan un mecanismo comandado por botones que permite subirlas y bajarlas a voluntad. Cuando uno tiene los riñones rotos puede hacer ascender la superficie hasta el ombligo, de manera que se puede mirar los papelotes como si uno estuviera en la barra de un bar. Sólo falta poner un pie en el ordenador para estar como en la tasca de la esquina. Jefe, otra de bravas.

La segunda perla de PerryAG es el Armario del Material de Oficina. Se trata de una enorme caja llena de estantes repletos de los más diversos artículos de oficina: grapadoras, bolis de todos los colores y tamaños, gomas de borrar, carpesanos, carpetas... Una completa orgía para los sentidos del español medio choricero. La primera vez me quedé mirando el despliegue como si hubiera descubierto el cofre del tesoro, pensando en cuántas cosas podría llevarme a casa sin que nadie se diera cuenta. Aquí la gente se modera relativamente, pero seguro que la mitad del presupuesto de PerryAG en España se va en lápices que la gente se lleva a casa.

Al margen de estas pequeñas maravillas que endulzan el día a día, el trabajo parece interesante. Estoy en el dominio de Control de Par, y nos encargamos de decirles a los que vienen detrás qué par queremos en el motor en función de lo que pida el conductor. Primero se filtra la entrada del acelerador, luego se mira lo que quiere el Cruise Control, luego se calcula la manera menos traumática de que el motor haga lo que se le pide sin romperse en dos. Después vienen los cálculos para el cambio automático, el control de tracción y unos cuantos números para ver lo que consumen el aire acondicionado, el reproductor de mp3 y el mechero. Al final se decide qué potencia se va a necesitar para mover el coche sin que renquee, si es que no me he dejado nada por el camino. Todo a base de bloques y diagramas lógicos. Luego se les pasa el asunto a los programadores (softies) y al final se prueba todo en el coche, no vaya a ser que la función que calcula la resistencia aerodinámica la trabajáramos después de comer y la hayamos sumado en vez de restarla, lo que podría hacer que el vehículo saliera disparado hasta terminar embistiendo un camión frigorífico.

El lunes por la mañana tengo ya mis primeras pruebas en un coche con Gorrino. La luna trasera está rota, en virtud a las maniobras del último probador saliendo de un garaje, y con las temperaturas polares que tenemos ahora mismo, habrá que ver cómo se desarrolla el asunto. Además no podemos salir de las instalaciones de PerryAGVDO porque el coche no tiene papeles para rodar por carretera, y es difícil probar el Cruise Control por un parking lleno de nieve. Ya veremos si rompemos alguna luna extra.

En una de las plazas de Regensburg han instalado una pista de patinaje para que la gente dé rienda suelta a sus instintos deportivos. Digo yo que debe de resultar bastante barato mantener una pista de hielo al aire libre estos meses. El único gasto es calentar un poco el hielo para que no se ponga demasiado duro, pero por lo demás el asunto parece muy asequible. Dinero fácil.

Estos días hace un frío de tres pares de cojones. Pasamos las semanas con máximas bastante bajo cero, y esta todo como muy nevado. Uno sale a la calle y hay un ambientillo de pistas de esquí que te cagas. Buscas los remontes pero sólo hay autobuses.

Para ir a PerryAG hay que coger dos autobuses (tomar, para los lectores sudamericanos). La segunda parada está a casi un kilómetro, pero la mayor parte de las veces hago el recorrido andando para respirar un poco de aire muy fresco, ver cómo es la vida con nieve y ver si me pego una leche por el camino. Aun en estas condiciones se ve un montón de gente en bici. Esta semana quería yo montar en mi burra para llegar al trabajo, pero se le van a uno las ganas en cuanto asoma el hocico a la calle.

Después de meses convencí a mi compañera de piso para que bajara el chelo, más que nada para analizar tan curioso instrumento de cerca. Las primeras notas sonaron como si el casco de un petrolero se estuviera resquebrajando. Después de una tarde de práctica, conseguí que lo que se rompiera en dos fuera apenas un remolcador de tamaño medio. Encontrar las notas así a ojo es ciertamente complicado, pero casi la parte más difícil es deslicar el arco con soltura sobre las cuerdas. En fin, ya puedo decir que he tocado el chelo.

El Ulrich las está pasando putas. Ha pillado una señora gripe y se pasa las mañanas vomitando, con lo cual el cabrón ocupa el baño y a veces hay que salir de casa sin poder lavarse los dientes porque al señorito se le ha ocurrido que le apetecía vomitar bilis. Hoy ya parece que levanta cabeza, pero con las dos cajas de cervezas que ha comprado la compañera de piso para regar el botellón de esta noche, creo que no va a tardar en encontrarse mal otra vez. No porque vaya a beber mucho, sino porque no va a pegar ojo hasta que nos vayamos en dirección al garito de turno.

El Ulrich es un tío la leche de peculiar. Según le dijo a nuestra compañera de piso, tiene una vida "simétrica". Según nos explicó ella, significa que le gusta tenerlo todo planeado. Con el paso de las semanas he llegado a aprender su rutina: los lunes hace la colada, los martes tiene sauna y los miércoles va a tocar la trompeta. Los jueves creo que se los toma libres y los viernes se larga a casa si no le apetece a quedarse a vomitar aquí.

El otro día el tío hizo la primera contribución a la economía del hogar comprando 8 rollos de papel de water. Lo mejor es el eslogan del paquete: "Suave, más seguro y decorado". Nunca se me habría ocurrido incluir lo de "más seguro" en la publicidad de un papel de water. Supongo que más seguro se refiere a que cuando te limpias el pastel no te arriesgas a rasgarlo y a terminar con la mano como para chuparse los dedos, pero no deja de ser rocambolesco. "4 capas" anuncia la publicidad bajo el eslogan. Ahora puedo decir que me limpio el culo con papel de cuatro capas, nada menos. Una excusa más para no hablar siempre de fútbol. ¿Y tú, con cuántas capas te limpias el culo?

Esta noche, sábado, el Payo Pork me había enganchado para descargar unos muebles en algún lugar. Como siempre, los detalles son difusos, pero el tío venía desde lejos con un camión lleno de trastos y yo le iba a tener que ayudar a descargar. Lo que hay que hacer para conservar un trabajo. Un día de estos me llamará porque habrá acabado de mear y querrá que le sacuda las últimas gotas, pero de momento nos limitamos a los muebles.

Afortunadamente, a la hora de comer me ha llamado y me ha dicho que [ponga aquí sus detalles confusos preferidos] y que ya no me necesitaba. He quedado de puta madre sin mover un dedo, pero me la he jugado. Un día de estos me sale mal. Lo he de tener contento porque esta semana negociamos los detalles del contrato. Tengo ganas de preguntarle cuándo me puedo tomar unas vacaciones.

Y poco más. Gracias a todos aquellos que me escribieron a raíz de La Odisea de Homero. Mención especial a Jellby, LaTeX-master, que me ha hecho un formato de la muerte con separación de diseño y contenido. Todo muy profesional.

Aps, se me olvidaba. En el curro todo se organiza vía Outlook. En un rato libre he descubierto cómo se organizan meetings y se añaden al calendario, con reminder incluido. Los meetings en la cafetería a media mañana, clasificados con grado de importancia "alto", son un primor. No hay nada como el humor español para amenizar la jornada laboral. Por mi parte es como estar en el colegio pero con más medios.

Mi amigo y yo nos vamos a constituir en pareja de hecho, y estamos estudiando casarnos por lo civil en cuanto el gobierno lo permita: dormimos juntos, desayunamos juntos, vamos al tajo juntos, nos pasamos el día mandándonos emails y llamándonos por la línea interna, compartimos horas de cafetería y de Cantina, volvemos juntos del curro (cierto es que no siempre) y luego otra vez al catre. En Regensburg se están empezando a disparar los rumores.

Otro día haremos un repaso a un día normal en el Titanic y contaré cómo está el panorama de nenitas por allí. No se pierdan el próximo episodio.


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