CategoríasNavegaciónInicio de sesión de usuarioCosas para pasar un buen ratoAutobombo: Bombo en general: Encuesta¿Eres genuinamente feliz? Sí 22% No 52% Pues no sabría decirlo 26% Total de votos: 73 |
Nostalgia por un mundo sencilloHoy, mientras recibía la noticia de que acabo de recibir una estación de trabajo Silicon Graphics Indigo 2 para mi colección, me puse a meditar en lo mucho que ha avanzado la computación desde que se introdujo la primera computadora personal, allá por el año 1971. Que yo recuerde, el juguete se llamaba Kenbak 1, costaba 750 dólares, tenía 256 bytes de memoria, y se fabricaron apenas 40 de ellos. Si contamos a la Programma 101 de Olivetti, que era una calculadora programable con impresora y tarjetas magnéticas para almacenar datos, la computadora personal data de 1965. Pero si por cantidad hablamos, la primera fue la Altair 8800. Claro está que yo no vine a escribir sobre la historia de la computación: escribo sobre la nostalgia de ver tantas y tantas computadoras que hacen exactamente lo mismo que las máquinas originales que se convirtieron en los estándares actuales. Me refiero a lo que me gusta llamar las Dos Corrientes: la IBM PC y la Apple Macintosh. Cada una, a su manera, diseñaron estándares que se convirtieron en punto de referencia para todas las demás computadoras; y sin embargo, al ver hacia el pasado, creo que a pesar de haver caminado mucho, hemos avanzado casi nada. Hoy mismo desempolvé de mi bodega el chasis de una vieja Gama 88. Cuando la compré, allá por 1990, solía contener una tarjeta madre compatible con la IBM PC XT, con un procesador Intel 8088 de 4.77 Mhz, 256 kilobytes de memoria, y una sola unidad de disco flexible de 5.25" acompañando a la tarjeta gráfica Hércules monocromática y al monitor ámbar correspondiente de 9 pulgadas. A esa máquina luego le agregué un disco duro de 20 megas (VEINTE MEGAS) y 384 kilobytes de memoria, para obtener 640 K de ram. Luego le agregué un módem de 2400 bits por segundo, un disco flexible de 3.5" y alta densidad, y para acompañar, una impresora Star Micronics NX1000-II de matriz de puntos de 9 pines. Hoy de esa máquina sólo me queda el chasis. ¿Para qué usaba esa máquina? Fundamentalmente, para lo mismo que la uso hoy en día. Escribo texos, llevo mi contabilidad, tengo mi base de datos de recetas de cocina (pocas, pero recetas al fin y al cabo), mi directorio, mi agenda, y, obvio es, correo electrónico. Todo lo hacía yo en modo de texto, y sólo una tarea a la vez, pro yo era feliz conectado a internet en modo de caracteres e imprimiento todo en una fea tipografía gris clarito de 80 caracteres de ancho en papel continuo tamaño carta. Catorce años en el futuro (¡cómo pasa el tiempo! Sin darme cuenta pasé de la pasión a la pensión...) y mi máquina es ahora un espeluznante monstruo de 3.33 Gigahertz, con 2048 megabytes de memoria, una quemadora de DVD, un disco ZIP de 750 MB, un LS-240, 360 gigabytes de disco duro, tarjeta de red de 1 gigabit por segundo, puertos USB y Firewire hasta para regalar, monitor de 22 pulgadas con serolución de 3200 por 2400 puntos, ratón y teclado inalámbricos, y para rematar, una impresora láser a color de Okidata. ¿Y para qué la uso? Escribo texos, llevo mi contabilidad, tengo mi base de datos de recetas de cocina (pocas, pero recetas al fin y al cabo), mi directorio, mi agenda, correo electrónico, navegar en internet y, obvio es, porno gratis. ¿Tanto han cambiado mis necesidades de hace 14 años para requerir lo que uso hoy? Me pongo a meditar, y llego a una conclusión: no es que las personas de ahora no quieran aprender a usar las cosas: es simplemente que no pueden. Cuando a mí se me descomponía la computadora, había personas capaces de repararla y cambiar piezas con cautín y soldadora: hoy nos limitamos a cambiarlas porque no podemos hacer más. Antes, una computadora costaba cuatro mil dólares; hoy, cuatro cientos. Antes, el color era un lujo. Ahora, sale más barato cambiar las impresoras que los cartuchos. Antes, el papel se compraba en ajas par aun año; hoy, cada semana compramos un paquetito. Antes, cuando encendías una computadora era para trabajar con ella; hoy, puedes jugar, trabajar, mirarla, ver porno, llamar a alguien en Maui, espiar a la vecina de enfrente que está como un millón de euros, rascarte las pelotas y dejarla encendida. Incluso veo ahora el esqueleto de una Newton Messagepad y la comparo contra una Dell Axim, y me entran ganas de llorar. Sí, la tecnología avanza, inexorablemente. Pero ¿en realidad necesiamos tanto poder al alcance de la mano? Entonces le hecho una última mirada a la vecina, y me respondo: No, no lo necesitamos... pero ya que lo tenemos, hay qué aprovecharlo.
|
Comentarios recientes
Entradas similaresBuscar |
Nostalgia por un mundo sencillo
primer!!
yo tenia un 286 :)
---
[root@limspbackend tempos21]# mkdir cplatformservice
[root@limspbackend tempos21]# cd cplatformservice/
[root@limspbackend cplatformservice]# ls
Calculadora vieja
La calculadora de bolsillo más vieja que he usado era una mecánica. Tenía 5 tiras de cartón con muescas que había que alinear al centro para poner los 2 números a sumar. Luego simplemente había que tirar de un alambre tantas veces como se quisieran sumar o restar.
Supongo que el funcionamiento sería algo parecido a la máquina de Babbage.
Hace poco en Slashdot pusieron la historia de un colgao que ha hecho puertas lógicas con lego. A ver quién se anima a hacer un ordenador de 32 bits con piezas de lego ;-)
Nostalgia por un mundo sencillo
Bueno, pues su servidor es uno de los pocos que trabajó con computadoras de papel.
No creo que nadie sea tan viejo como para recordarlas, pero existían. De hecho, yo mismo hacía algunas. Éstas calculadoras de papel eran una maravilla, no por su tecnologìa, sino por lo complicado que era fabricarlas. Generalmente consistían en un disco de cartón o papel gueso con datos impresos. Sobre éste se colocaba otro círculo, más pequeño, con un par de muescas. Una se colocaba sobre el dato origen, y la segunda muesca msrtaba el resultado. Algunas tenía un tercer círculo, aún más pqueño, por lo que el segundo círculo era un operando y no un operador. Las computadoras de papel servían únicamente con datos ya preparados y comprobados, y ofrecían una solución rápida a problemas específicos. Al igual que la regla de cálculo, que también usé hasta que aprendí a realizar las operaciones en la cabeza con gran rapidez.
¿Alguno de ustedes es capaz de multiplicar dos números de cuatro dígitos sin usar papel, recitar las tablas de multiplicar, y sin usar calculadoras o computadoras? Yo dominé ese arte... y lo dejé perder por falta de uso.
Nostalgia por un mundo sencillo
...3.33 Gigahertz, con 2048 megabytes de memoria, una quemadora de DVD, un disco ZIP de 750 MB, un LS-240, 360 gigabytes de disco duro, tarjeta de red de 1 gigabit por segundo, puertos USB y Firewire hasta para regalar, monitor de 22 pulgadas con serolución de 3200 por 2400 puntos, ratón y teclado inalámbricos, y para rematar, una impresora láser a color de Okidata. ¿Y para qué la uso? Escribo texos, llevo mi contabilidad, tengo mi base de datos de recetas de cocina (pocas, pero recetas al fin y al cabo), mi directorio, mi agenda, correo electrónico, navegar en internet y, obvio es, porno gratis...
Lo siento pero tengo que soltarlo. Hay dos posibilidades: una, te sobra la pastas y eres un geek auténtico y te has pillado ese bicho de ordenador; u otra posibilidad eres tonto (pero no te lo tomes a mal, sin acritud), porque si con semejante ordenador lo usas para lo que dices... Perfectamente te sirve ese mismo ordenador de hace 14 años que dices. Con ese monstruo lo mínimo es que te dediques al diseño gráfico, edición de video, etc...Porque no me cabe en la cabeza que lo uses sólo para lo que dices. Valep, que se tiene que ver de puta madre el correo, o las recetas tienen que verse de lo más apetitosas, y tienes que, no ya escribir textos, si no ¡maquetar libros enteros! (vamos el porno sí que tiene que ser una gozada ^_^U) Si quieres podemos cambiar de ordenador :-PLo dicho... que me lo expliquen... (¿!)---
____________
CARPE NOCTEM
____________
-seize the n
Nostalgia por un mundo sencillo
>>Lo siento pero tengo que soltarlo. Hay dos posibilidades: una, te sobra la pastas y eres un geek auténtico y te has pillado ese bicho de ordenador; u otra posibilidad eres tonto (pero no te lo tomes a mal, sin acritud), porque si con semejante ordenador lo usas para lo que dices...
Bueno, te explico. Sucede que soy el dueño de una empresa de mantenimiento de equipo de cómputo en Guadalajara, Jalisco. Por tanto, sí soy un geek, y uno de los de antes, de los que hacíamos llamadas de larga distancia sin pagar (un phreaker, pues), pero ya no tengo tiempo para meterme en las máquinas como lo hacía antes (lo mío siempre ha sido el hardware, más que el software) y ya ni siquiera tengo tiempo para dar clases (daba clases en ingeniería, en licenciatura y en maestría; soy doctor en ciencias computacionales, pero no es algo de lo que me sienta particularmente orgulloso). Yo viví toda la evolución de las computadoras personales, desde la época en que era un joven imberbe, flaco y esmirriado, hasta ahora en que me he convertido en un mostruo barbón, canoso y barrigón. Es por eso que estoy en una posición que me permite sentir nostalgia por mis equipos, de la misma manera que un mecánico siente nostalgia por los motores del año en que empezó a trabajar, y un médico siente nostalgia por la época en que le bastaban un abatelenguas y un estetoscopio para conocer el estado de salud de sus pacientes. Yo siento nostalgia por mis viejos equipos XT. Siento nostalgia por la época en que lo importante de una computadora era el usuario y no lo que tiene el computador. Siento nostalgia por Wordstar, donde escribí mi primer texto (programa que sentó muchas bases en la computación personal, y que hoy ya no existe [y si alguien lo tiene, que me lo envíe]). Siento nostalgia por Visicalc, por dBase II, por Wordperfect. Incluso siento nostalgia por los viejos juegos de Microsoft, que significaban tener que arrancar la maquina con ellos pues ellos eran su propio sistema operativo.
Sí, siento nostalgia por esos tiempos más sencillos.
Pero no me malinterpretes. No cambiaría mi computadora de ahora por la XT con que empecé, de la misma manera que no cambiaría mi Camry 2004 por un Volkswagen 1967. Pero en realidad, y seamos plenamente honestos en esto, las máquinas actuales no hacen nada diferente a lo que hacían aquellas máquinas de mis recuerdos: simplemente lo hacen diferente. Wordstar, Wordperfect, Ami Pro y Microsoft Word siguen permitiéndote escribir; dBase III+, Foxpro, Access y FileMaker Pro siguen permitiéndote almacenar datos; Pine, Outlook, Thunderbird y Eudora siguen enviando correos; Visicalc, Excel, 1-2-3 y Quattro Pro siguen manejando números. Mi nostalgia es porque, aunque las máquinas han evolucionado, en realidad nosotros no. Yo sigo escribiendo a razón de 150 palabras por minuto: eso mismo hago en mi máquina de escribir, y con la misma tasa de errores. Yo sigo manejando números de 10 cifras con lápiz y papel: mi hoja de cálculo simplemente es más cómoda. En mi computadora puedo llevar mis recetas de cocina, con fotografías y hasta enlaces a otras recetas por si me hace falta algún ingrediente; pero es más fácil llevar una impresión a la cocina.
Es cierto, mis libros los he escrito en mi computadora. Los he corregido en mi computadora. Les he borrado capítulos enteros en mi computadora. He perdido meses de trabajo por presionar mal tres teclas en secuencia. Pero el trabajo mental no lo hace mi computadora: lo hago yo. En ese sentido, no importa si la captura del material lo hago en una IBM (ahora Lenovo) Thinkpad de última generación o en una máquina XT sin marca y de hace 20 años: ambas hacen lo mismo. Soy el primero en usar la máquina de punta para embellecer el texto, pero el trabajo en bruto lo puede hacer casi cualquier equipo, inclusive una PDA.
¿Comprendes ahora el motivo de mi columna?
No es una queja: es simple depresión de fin de año.
Por cierto, en el momento de escribir esto, me encuentro cómodamente tirado en mi sillón, dictándole esto a un ViaVoice de IBM al que le tomó tres años entrenarme para hablar bien. La corrupción final pasa por mis dedos, por supuesto.
¡Feliz navidad a todos!
Don Pastrami.
--
Todo mundo debe creer en algo. Yo creo que necesito otro trago. (Groucho Marx)
Nostalgia por un mundo sencillo
¡Hola!
¿Cómo siguen las cosas por Guadalajara?
Yo viví por allá en 1994-95 y como tu también soy un veterano de la computación (este año me caen los 40)
Saludos desde Barcelona (España, no el Bar-celona que había en tu ciudad por aquel entonces)
FFF
Nostalgia por un mundo sencillo
Guadalajara ha cambiado que es un contento. Por vez primera desde el siglo pasado Chapala tiene agua en cantidad, y tengo la esperanza de ver levantarse rascacielos, que en estos lares equivale a un edificio de más de 20 pisos. Ya aparecieron los primeros de 12 pisos del nuevo milenio, y Guadalajara pasa cada vez mas de ser una ciudad pequeña (en altura) a una ciudad mediana (en altura).
Vamos, que ya me había cansado de tener que subir a la punta de la Torre Américas con sus apenas 24 pisos para poder ver toda la ciudad en panorama. No me gusta mucho la idea de que La Paz, Bolivia, tenga edificios más altos y en mayor cantidad que Guadalajara.