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NavegaciónInicio de sesión de usuarioCosas para pasar un buen ratoAutobombo: Bombo en general: Encuesta¿Eres genuinamente feliz? Sí 22% No 51% Pues no sabría decirlo 27% Total de votos: 90 |
Mañanas de post-San Juan, volumen IISegunda parte de esta extraña noche. --- Oh sorpresa, hay tres o cuatro del grupo rodeando a una tía. Vamos allá, a ver si hay que coger número o alguien da la vez. Vaya, es francesa. Un par de frases en francés y subo un par de posiciones en su ranking particular. Aunque ahora que me he acercado, tampoco me interesa demasiado subir a cabeza de grupo. Queda fichada en la categoría de "paluegos": si no hay nada mejor, pa luego. Anda, allí esta la hermana. Rubia, 1,75, ojazos verdes y de bastante buen ver. Pero rodeada de dos maromos. No hay fallo, si las tropas desembarcaron en Normandía, yo también puedo. A la primera de cambio, un maromo (formato 2x2) desaparece. Más bien se distanció a por un pitillo y yo hábilmente conduje a la gabacha y al otro hacia otro sitio, con lo que no supo encontrar el camino de vuelta a Normandía. Ahora queda el otro, Dani para más datos. Se acerca la hermana, con lo cual en principio somos 2 para 2. Pero hay pique para ver quien se queda con la rubia. En el momento que Dani busca hielos y alcohol, comento a la gabacha que está lloviendo y nos estamos mojando (lógico), que podríamos ir a un sitio más apartado, por eso de no mojarnos y tal. Acepta a la primera, hasta luego Dani, aquí te queda el paluego :) Saliendo de la playa se va encontrando con varios amigos (suyos), con los que se queda un rato recolectando alcohol, tabaco y similares. Pero no hay fallo, le hecho la técnica del cangrejo con los brazos. Abre la pinza, y si cuando cierras hay algo en medio, no la vuelvas a abrir. La cosa funciona, y salimos de la playa. "Un momento, que me llama la naturaleza, voy detrás de la estatua aquella" dice. Bien, no hay problema. Como tarda, empiezo a plantearme hacer la técnica del "chiquichá" con alguna que pasa por allí. Pero a los pocos minutos vuelve sujetándose la muñeca... una sombra desciende sobre mi cabeza. "Mira, que me he caído y esto creo que se ha roto". Vaya hombre (preocupado por su dolor, no por la pérdida de la oportunidad, mal pensados). Nos acercamos a un ambulancia y allí a duras penas me explica donde le duele y yo traduzco. Creo oportuno intentar localizar a su hermana y avisarle de la situación. Les pido encarecidamente a los señores ambuláncicos que no se la lleven, que por dos minutos no va a pasar nada. "Correcto", dicen ellos. Bajo a la playa y me pongo a intentar buscar a su parienta. Pero la búsqueda es infructuosa, seguro que ya esta a lo suyo. Vuelvo al ambulancia y... efectivamente, ya no hay ambulancia. En este momento, aparecen dos pequeños mini-yo, uno en cada hombro. Uno (traje rojo) me dice que pase del tema, que la fiesta sigue y que ya es mayorcita. Otro (con un arpa y camisón blanco) me dice que es una extranjera sin dinero ni papeles en ese momento, que esta sola en esta ciudad, que la hermana no sabe nada, y que está sola en un hospital con la muñeca posiblemente fracturada. Impera el lado humano. Tengo un momento Colombo, y deduzco que la han llevado al Juan Canalejo (hospital). Más que nada, porque no hay otro. Empieza la búsqueda de taxi por toda la ciudad. Situación: ciudad llena de gente de dentro y de fuera, 5 de la mañana, la gente empieza a recogerse. Resultado: un taxi es más complicado de encontrar que a Pozí con corbata. Me recorro medio camino a pata, y encuentro un taxi. Dinero justo para ir y volver, calculo. Pero sin riesgo no hay gloria, ordeno rumbo a urgencias. Llegados a urgencias, intento colarme lo más desapercibidamente que puedo dentro de Urgencias en sí mismo. Pero en cuanto pongo un pie en la puerta, un amabilísimo celador me pide la documentación, como quien dice. Le comento la situación. El celador, viendo que estoy buscando a una amiga extranjera, que está sola en esta ciudad, que ha ido sin acompañantes, que probablemente no sea capaz de decir nada en español de los nervios/dolor y que no lleva papeles, lo mejor sin duda es mandarme a la mier... a la sala de espera. No se los hospitales de otras ciudades, pero aquí que te manden a la sala de espera es sinónimo de patearte una sala de arriba a abajo, deseando que como mucho la espera no se alargue más de cinco horas. Lo más normal es que directamente no te llamen, y te venga a buscar tu enfermo para decirte que ya está todo, que ya le han hecho las pruebas y que se puede ir a casa. Vamos, que si te descuidas vas a la sala de espera acompañando a una embarazada, y te llaman cuando al chaval le estén tratando el primer coma etílico. Volviendo a lo que íbamos, quiero aprovechar esta oportunidad para saludar a tan amable e inteligente celador. Para ser los primeros jóvenes de la noche que no llevaban mas rayas que una cebra ni más alcohol que un barril de absenta, la verdad es que nos trató muy muy bien. Apalancado en la sala de espera, veo que está vacía. Albricias (si, digo eso, que pasa?), con tan poca gente lo mismo hasta salgo de aquí antes de que amanezca y todo. Efectivamente, a los 5 minutos vino a por mí una enfermera, preguntando por el acompañante de una gabacha. Cuando fuí con ella, resulta que estaba hecha un flan, y que no atinaba a decir ni pio, ni en español ni en francés. Despues de tranquilizarla, más o menos le cuento el tema al médico. Esta vez fueron rápidos, en tan solo una hora habían hecho una radigrafía y la habían mandado para casa, ya que el radiólogo estaba durmiendo. El médico que allí había supongo que sería carpintero, porque no veo demasiado normal que un médico diga "No soy radiólogo y no se muy bien como interpretar esta radiografía, así que lo mejor que se vaya para casa, y si el que sabe ve algo ya la llamaremos". Le falto añadir un "si nos sale de los huevos" para agregar el toque del profesional. Al menos, le dio un analgésico estandar para el dolor. Es lo que tiene sacarse una carrera de varios años, que luego controlas de medicina. Le puso un vendaje, pero tan flojo que si se lo hace con una bufanda y con una sola mano, le queda más apretado. Buscamos un taxi en las cercanías del hospital. Solo hay uno, y el taxista está por el segundo sueño. Como un par de golpecitos en el cristal no bastan (y tiene la ventanilla bajada), decidimos hacerle cosquillitas en la oreja con el papelote del hospital. No es ortodoxo, pero es bastante divertido. Nos encaminamos de vuelta a la playa (el reloj señala cerca de las 6 y pico de la mañana). Llegados a la playa vemos que más de la mitad de la gente sigue allí, aunque casi todos están tumbados medio sopas, alguno junto a un pequeño lago de vómito. Yo creo que se podían contar con los dedos de una oreja las personas que serían capaces de encontrar su casa en aquellos momentos. Eso es diversión y lo demás son chiquilladas. Nos pateamos las dos playas buscando a la hermana desaparecida. Aquí hay que hacer un inciso. Su hermana es la primera vez que pisa españa, de español fatal, sin saldo en el móvil, y las únicas llaves del hostal las tiene mi acompañante. Vamos, que la búsqueda por la playa no sobraba. Como despues de muchos pateos no la encontramos, directamente pasamos a sentarnos en las rocas y disfrutar algo del mar en pleno amanecer. Me voy a saltar aquí aproximadamente una hora, creo que hay que dejar algo a la imaginación. Despues de todo esto (aproximadamente las 8 de la mañana) la acompaño a su hostal, y aquí acaba la historia :) Sin duda, una noche larga y extraña, muy muy extraña. Pero la verdad, va a ser difícil de superar. Un saludo a todos los que hayan aguantado este tostón, pero como tengo que contarle esto a un montón de peña, he pensado que lo mejor era publicarlo en un blog y pasarles la URL :)
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Juergas de hospital
Ay, esos recuerdos de alocada juventud, ese gusto por
subir a las alturas (y tirarse de cabeza), esas juergas
que acababan en el hospital, ese amigo que no podía
aguantar la risa (qué descerebrao, con lo que duele, que a
mí me pasó sobrio) mientras le recolocaban sus cúbito y
radio fracturados, ese otro amigo (conocido, hubieras
dicho si te hubieran preguntado en ese momento) que vomita
en una papelera en la sala de espera, ante el aplauso de
la aficción, ay, esos tiempos que nunca volverán... o al
menos eso espero =;-)
Juergas de hospital
hola, soy el inventor de este programa y te invito para que te unas a mi y agamos de esto una pagina relamente genial,si tu lo deseas y lo quieres hacer tambien solo intenta mandar todo lo importante que tu tienes para juntarlo todo y asi poder hacerlo grande
La verdad es que este post está cojonudo
Es entretenido, está bien escrito y el texto está cuidado. A ver
si se anima más gente y tenemos más como este.
Saludos :)
No será para tanto...
Hola :)
Aprovecho este comentario para meter publicidad
encubierta: Personalmente me gusta más la "reedición" de
la historia, que se puede ver en mi proyecto de weblog
[http://char.blogia.com/].
Saludos:)