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NavegaciónInicio de sesión de usuarioCosas para pasar un buen ratoAutobombo: Bombo en general: Encuesta¿Eres genuinamente feliz? Sí 24% No 50% Pues no sabría decirlo 25% Total de votos: 107 |
Fibias y fobiasLeyendo el título puede que alguien crea que estoy zumbado, pero eso no es verdad. Es que quedaba bien. Realmente ya estoy bastante mejor de las secuelas que me dejaron los experimentos que hizo el gobierno conmigo, gracias (dicho esto con movimientos compulsivos de la cabeza y tics faciales variados). Es un chiste, joder. Ya sé que escrito no tiene gracia, pero mira, así ha quedado. Bueno, pues resulta que hace unos meses hubo alguien que me pregunto por las manías que tengo. Inmediatamente conteste muy seguro de mí mismo: “¿yo? ninguna, claro”, pero luego, pensándolo detenidamente, me di cuenta de que sí tengo algunas, así es que las voy a comentar, a ver si alguien coincide conmigo en alguna (Y que nadie me diga que no tiene ninguna manía porque no me lo creo). Los calcetines marrones. Esto no tiene mucha miga, solo es que no soporto usar calcetines de color marrón. Me viene de muy niño, y realmente no sé el motivo, pero el caso es que no puedo con ellos. Lo bueno es que no me causa ningún problema. No los uso y punto. Otra. No soporto ver un cuchillo encima de una mesa, por ejemplo, y que la punta me este apuntando a mí directamente. Incluso me molesta que apunte a alguien, pero eso a veces es inevitable si hay más gente alrededor de la mesa, claro (a algún sitio tiene que apuntar el pobre cuchillo, ¿no?) Si me doy cuenta de que me esta apuntando a mí soy capaz de interrumpir una conversación, saltar por encima de la mesa, y moverlo para que apunte en otra dirección. ¿La causa de la manía? pues no tengo ni puñetera idea. Otra más. Me molesta mucho ver un cuadro colgado de una pared y que este torcido. Recuerdo que en cierta ocasión visité la casa de un personaje que era conde o marqués o no sé que coño era el tío (la filatelia no es lo mío, la verdad). La choza del individuo era como un palacete antiguo y señorial. De los de rancio abolengo, vamos. Incluso tenia su bodega propia. Bien, pues el colega nos invitó a tomar una copita en el salón, y resulta que encima de una chimenea tenia un cuadro de unos dos metros de ancho por uno y pico de alto, con un marco enorme de madera de la buena (o eso me pareció a mí), y que debía ser de algún pintor de renombre, porque el menda hizo referencia varias veces al cuadro (confieso mi ignorancia en el tema). Pero coño, mira tu por donde el cuadro estaba torcido. Me llevaría tiempo relatar las peripecias que pasé y las estratagemas que urdí para conseguir, en un descuido de las cuatro o cinco personas que había allí conmigo, poder enderezar el cuadro de los cojones. Qué apuro y que mal rato pasé, oigan. Bueno, esto no son manías exactamente, son más bien características no documentadas. Referente a la comida, solo hay un par de cosas que paso de comer. Una es el conejo (a ver, esos listos del fondo, los de las risitas, diez vueltas corriendo al campo de fútbol, por listos). Supongo que eso debe estar relacionado con lo que se explica más abajo, no sé. El caso es que hace muuuchos años que no lo pruebo (¿qué pasa con los listillos? ¿queréis dar otras diez vueltas o que?). Otra cosa que no tomo, porque la odio, es la ginebra. Lo curioso es que sí me gusta un martini blanco con un pequeño chorrito, pero de otra forma no soporto ni el olor. Cosas veredes, Sancho. Y otra cosa. No sé si le pasara a alguien más, pero desde hace muchísimos años, el simple hecho de entrar en una cabina telefónica (de las cerradas, de las que por suerte ya casi no quedan), me producía unas ganas horribles de mear (perdón). Nunca he tenido claustrofobia, ni nada parecido. Tampoco me pasa en los ascensores, por ejemplo, sólo en las dichosas cabinas. Pero la verdad es que en más de una ocasión me ha dado el tiempo justo para contar las monedas para la llamada, y ni siquiera he podido llamar, he tenido que salir corriendo de la cabina, buscar un lugar apropiado para desahogar la vejiga (los servicios del bar más próximo, por ejemplo) y volver a la cabina (a la segunda vez ya no me pasa). En todo caso, una conversación típica de aquellos tiempos podría ser ... ¡riiiing! ¡riiiing! - “¿diga?” – “hola, Marta (por decir un nombre) ¿cómo estas?” – “bien, muy bien, ¿y tu?” – “yo muy bien, te llamo porque ... ¡¡uyuyuyuy!! ¡¡ayayay!! ¡oye, luego te llamo!” – “¿pero como que luego me llamas? ¿no me estas llamando ya? ¿oye? ¿oye?” Y para finalizar, no soporto a ningún animal roedor, salvo los conejos, y estos con reservas. Se puede decir que siento autentico pánico por los ratones, ratas y demás bichos por el estilo. Solo de escribirlo ya se me esta poniendo la piel de gallina. No me importa coger una serpiente o una araña, o lo que sea. No me da ni miedo ni repugnancia, ni nada. Pero si quieren ver la típica escena de película de comedia americana donde una mujer un poco pava esta en la cocina dando grititos y subiéndose a una silla por que ha visto un ratoncito, pero conmigo de protagonista, no tienen más que soltar un hámster en la misma habitación donde yo me encuentre. Y se acabo, no recuerdo más manías. No es tan grave, ¿verdad? Además, ya pronto me darán de alta del tratamiento psiquiátrico por lo de los experimentos del gobierno. (Nota: Que ya sé que no se llama filatelia, sino numismática. ¡Que era broma, joder, que todo hay que decirlo!) Sioux
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Fibias y fobias
Probablemente yo tenga manías, no me he parado a pensarlo, pero sin duda la primera que tengo es la de no contar las demás. Egoismo puro se llama...
Fibias y fobias
Agujas.... no las puedo ni ver... la ultima vez que me operaron partí una correa de la mesa de operaciones mientras me anestesiaban. El ultimo análisis de sangre me lo hicieron sujetándome entre 5 personas mayores y de bastante peso, y las pasaron putas para contenerme... y eso que yo estaba anestesiado con un brebaje que me dieron de esos que hacen que te de la risa floja... pero fue aparecer la jeringa... ¡y no veais! ¡Parecía M.A. con el tema de los aviones!.
Fibias y fobias
Odio que sorban mientras coman, especialmente si es sopa. Tengo un gran numero de fobias, mas que nada gracias a mi superstición. No dejo el paraguas nunca sobre la cama, como es de lógica, tampoco lo abro dentro de un recinto cerrado, no paso bajo escaleras, si se me cae el salero cojo de esa sal y la tiro tres veces por detrás de mi hombro izquierdo, nunca dejo el bolso en el suelo, si se me rompe un espejo me deprimo, etc, etc, etc. (lo de los gatos no me importa). La verdad es que ya ni me doy cuenta de mis manías, porque estoy demasiado acostumbrada. Aunque realmente creo que viviría más feliz sin tantas tonterías... pero que se le va a hacer...
Fibias y fobias
He llegado a andar kilometros por no cruzarme un gato negro...
Fibias y fobias
La verdad, no entiendo muy bien porque no puedo ni ver una cucaracha, no es que tenga miedo de ellas, me dan escalofríos. Lo peor es cuando pisan una y suena una especie de crujido asqueroso… ahgg!
¿Fobia?
Eso no es una fobia. Es asco, y punto. A mi madre le pasa lo mismo. Y con la tontería esa, cada verano indunda el aire de la casa a base de insecticida. Y no vale la excusa de que si la capa de ozono. Al final va a venir el Bush y nos va a bombardear por poseer armas químicas. El método manual (zapatilla o pala matamoscas) no lo puede usar por eso, porque le da mucho asco. Y lo más divertido de todo, es que nuestro gato se dedica a cazar cucarachas (cuando no está durmiendo o comiendo, que es lo que hace el 99% del tiempo, el jodido. Yo de mayor quiero ser gato). Y no sólo las caza, sino que encima se queda con el trofeo. Es decir, que una vez la ha matado, la coge, la deja en el sofá, y se pone a sobar con la cucaracha muerta al lado. A mi madre le hace una gracia tremenda.
También conozco personas (todas mujeres, por cierto) que tienen fobia a las abejas y a las avispas, o gente que le tiene miedo a los bichos en general. Incluso conozco a una mujer que tiene miedo a todo bicho volador. Sea una mariposa, un gorrión o un murciélago, cualquier cosa que tenga alas y vuele demasiado cerca de ella le da miedo.
Y hablando de fobias y de de bichos, recuerdo una vez, cuando todavía no levantaba un palmo del suelo, que fui al cumpleaños de un amigo mío, a una casa de campo que tenían sus padres. Teníamos todos 5 o 6 años, y como nos aburríamos de mala manera, no se nos ocurrió nada mejor que empezar a cazar saltamontes, y meterlos en un bote. Y cuando el bote estaba lleno, nos empezamos a preguntar qué íbamos a hacer con todos esos saltamontes. Yo, que soy pirómano vocacional (creo que ya lo comenté aquí un día) sugerí la idea de penderles fuego (idea macabra, lo sé, pero los niños de 5 años no piensan; actúan). Pero la descartamos, más que nada porque nadie tenía mechero o cerillas.
Al final, mi amigo (el que cumplía años) cogió el bote y dijo "Ahora veréis". Y dicho esto se fue hasta la casa, en la terraza de la cual estaba su tía tumbada en una hamaca y leyendo tranquilamente. Su tía es de esa clase de personas que no soportan a ningún ser viviente que tenga más de dos patas. ¿A que no adivináis dónde fueron a parar todos los saltamontes que había en el bote? ¡Bingo! Los gritos que pegó se debieron oír en un radio de catorce quilómetros. Y a mi amigo le pegaron la gran bronca, por supuesto. De todas formas, podría haber sido peor, porque otra de las ideas que se barajaban era la de meterle el bote en la guantera del coche. Menos mal que estaba cerrado con llave, que si no...
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La belleza está en el interior (Jack el Destripador)
Fibias y fobias
En una casa donde estuve viviendo unos años había un montón de cucarachas. Tras varios veranos saliendo de "cacería" armado con una escoba y un bote de matabichos, descubrí un aparatito que emite un pitido que el ser humano no oye, pero por lo visto a los bichejos les da una dentera de miedo. Mano de santo, no volvimos a ver ni una (bueno, alguna sorda se colaba de vez en cuando, pero nada comparado con lo anterior) Así es que te recomiendo uno de estos aparatejos, que funcionan a pilas y mantienen a los bichos alejados todo el verano.
Un saludo.
Sioux
Fibias y fobias
En cuanto a fobias, primero comenzé con la claustrofobia y después de unos años he pasado a la agorafobia (ésta última es sin dudarlo infinitamente peor que la primera).
Aunque lo que peor lleve, es sin duda alguna la hipocondría . Contínuamente me preocupo por todo lo que me pasa. Si pillo un resfriado pienso que podrá pasar a ser neumonía, si me doy un golpe en un dedo es posible que me haya roto un hueso, si me sale un hematoma en una pierna puede deberse a una tromboflevitis, y así un largo etcétera.
Fibias y fobias
Dios mío esto se ha vuelto locoooooo. No sé que ha pasado, vaya corte ;)
Fibias y fobias
Realmente me han quedado claras tus fobias...jesjes
Fibias y fobias
Lo de los cuchillos me pasa a mi también, pero solo cuando apuntan hacia mí ;-)
Cuando cojo un vaso de mi casa para beber agua, si aún no está usado, siempre soplo ligeramente dentro. Nunca he escuchado que le pase a nadie. Cosas peores habrá,verdad?