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El agua que sabía demasiadoViernes tarde después de una agotadora semana de trabajo en la que, por tercera vez en lo que va de Mayo y en virtud a la religiosidad de Baviera, no hemos trabajado cinco días seguidos. Amén. Gracias al Ratzinger (Bávaro de no lejos de aquí) y a su hermano, que detenta algún tipo de cargo eclesiástico aquí mismo en Regensburg. La semana que viene se larga Gorrino quince días y me deja de nuevo en la estacada. El tío se va con la Natalí nada menos que a Sudáfrica, a nadar entre tiburones y a matar cocodrilos con sus propias manos. Hoy mismo venía de comprar los medicamentos contra la malaria. ---Joder, 180 euros los medicamentos contra la malaria ---bramaba. La verdad es que sí que es caro para ser una enfermedad que ni siquiera tiene todavía. Espero que no pille nada de todo el catálogo que ofertan por allí. He pasado la semana con Flaviu retocando especificaciones hasta la exasperación. Si tuviera un tumor en un huevo lo llamaría Flaviu. Esta tarde le he dado un telefonazo a Rumanía porque no tenía claro que tuviera que cambiar un mapa de pérdidas de par motor por influencia de la dirección asistida. ---Oye, que esto que me dices aquí me parece que va a ser que no. ---Espera... Ay, tienes razón, me he colado. Perdona ---se excusaba el pobre apurado--- es que estoy muy cansado. Perdona... No, no, si no pasa nada, pensaba yo. Si el que tiene que estar hasta los cojones de alguien debes de ser tú de mí. Animalico... Siempre me quejo de que nunca tengo nada que leer cuando voy al baño en el curro, ya que me da cosa meterme con una revista de coches en el reservado. Hoy había bajado al séptimo a preguntar unas cosillas cuando me ha dado un apretón por el camino, así que he terminado corrigiendo la especificación con un boli sentado en la taza del váter. Al final no ha hecho falta ni preguntar. Si lo que no se resuelva con una buena cagada... Nuestra Softie tiene un par de críos gafotas, como ya he comentado alguna vez. Se ve que tienen madera de artistas y su madre les ha colocado en el pasillo un par de dibujos de coches para que la gente se recree. Me llamó la atención que uno de los coches está conectado a lo que parece ser un detonador de dinamita de los del Correcaminos, marca ACME. El caso es que, junto a una flecha que lo señala, se adjunta el siguiente texto descriptivo: \"Detonador de TNT de juguete\" Joder, de juguete, no vaya a ser que explote y mande el papel a tomar por culo. Los niños alemanes son de un precavido que asusta. El chaval ese se echa una partida al GTA y le da un infarto al atropellar al primer yonki. El martes tuve una pequeña conversación ilustrativa del sentir de los alemanes en esto de la vida en general. Estaba llenando una taza de agua en una cocinita que tenemos cuando apareció una colega de MiniPerryGmbH. La tía es más basta que una lija del doce. La llamo la Rascafigas por sus posturas en la silla mientras el Pork desgrana asuntos de vital importancia para la empresa en las reuniones de cada 15 días. La tía se asoma a la taza curiosa y me pregunta: ---¿Qué bebes? ---Eerhm... agua... ---le muestro el contenido. ---¡Puaj!, no sé cómo puedes beber eso. Aquí es cuando alucino en colores durante unos segundos que ella aprovecha para lavar su taza. ---¿No bebes agua? ---pregunto sin salir de mi asombro. ---¿Agua? Pero si no sabe a nada. Nos ha jodido, la tía ha descubierto la pólvora. No bebe agua porque no sabe a nada, no le llena el paladar. Por lo visto se le ha olvidado que su cuerpo es agua y grasa a partes iguales, y que debería reponer la que pierde emitiendo ese intenso aroma bajo las alas. Es como si la tía dijera: No cago porque me molesta mucho el olor, y a veces incluso duele, como si te saliera un cactus por el culo. Le hubiera explicado unas cuantas cosas sobre fisiología y la vida en general, pero mi alemán no da para tanto. Tampoco creo que deba predicar en el desierto, que no soy el hijo de dios. La Rascafigas se alejó y se enchufó medio litro de una botella de plástico que contenía un líquido fluorescente. Le faltó eructar sonoramente como Ignatius. El miércoles no pude ir a entrenar el Decathlon porque tuve que quedarme hasta más allá de las siete currando, un sacrilegio. El chaval del CAN Spec me llamó porque su Flaviu particular le había pasado un Review en el que decía que no cuadraban las unidades de una fórmula, amén de dos docenas de rectificaciones que no me atañían, así que tuve que bajar a ver qué pasaba. En realidad la cosa se podía haber resuelto en quince minutos, pero es como en los exámenes, que tienes que sumar dos y dos y lo repites cinco veces con la calculadora por si hubiera alguna desviación en los resultados. Después de hora y media de bregar, descubrimos que el fallo venía de un error en los requerimientos de Perryford, que había decidido que el momento se mide en newtons partido metro y no en newtons por metro como me enseñaron en la universidad. Llamamos a Gorrino por si las moscas, ya que si Perryford dice que las unidades del momento son newtons partido metro, por algo será. Total, que se me hizo tarde pero por lo menos metí un par de horas extra en la cuenta que me cobraré un viernes en el que esté hasta las narices de Flaviu. Después de un par de semanas en las que veía negro mi futuro porque en el dominio de par motor tienen poca faena, me vi obligado a preguntale a Juanito, el jefe de dominio. Me dijo que después de acabar lo que tengo entre manos quedaban las validaciones y unas cuantas cosas más que hacer, así que la prolongación de mi contrato estaba asegurada. Esa noche volví a dormir. Hubiera sido una putada que, después de decidirme a comprar una cama y una silla de cuero de ejecutivo por 35 euros que se baja sola, hubiera tenido que hacer el petate. Hoy me he animado y he pasado de nuevo por la tienda de muebles, donde me han dicho que me cambiarán el cilindro defectuoso de la silla y además me he llevado una lamparita para la mesa de la habitación. Por fin voy teniendo cosas para cuando tenga que tirar la casa por la ventana. No pude ir al Zehnkampf pero continúo con mi entrenamiento de fondo. Estoy ya en siete kilómetros por salida. A nivel cardiovascular estoy como una pera, pero las piernas no me tienen al final del trayecto. Me falta la chicha que he perdido en estos meses de inactividad. Nada que unas salchichas al curry de la Kantina no puedan remediar. Ahora, en plena primavera, a las orillas del Danubio se forman unas enormes nubes de pequeños mosquitos que uno tiene que atravesar mientras va corriendo con la boca abierta de par en par. Cuando te impactan en el paladar y las tienes que escupir es algo molesto, pero cuando alguna se mete hasta más allá de la campanilla y tienes que parar a toser entre estertores, entonces es una putada. Nos ha jodido mayo con las flores. Ratuza está este fin de semana en España con motivo del examen teórico para motocicleta. Hoy mismo me ha comunicado Gorrino que el evento se ha saldado con éxito. Tanto descojonarnos en los cafés y de aquí nada el tío estará a lomos de un pepino. Mientras tanto, a Gorrino le han mandado desde la piel de toro el carné de conducir internacional con vistas a Sudáfrica. En tráfico a alguien se le ha ido la mano y se lo han expedido en el 2004, con lo cual cuando le llegó a las manos estaba ya caducado. Esto de tramitar documentos en el pasado es lo que tiene. ... Ehem... Sigue siendo viernes, pero ahora de madrugada. Son las tres y he vuelto a casa porque mañana quiero comprar un montón de cosas. Es lo que tiene ser el rey del mambo y que te salgan los euros por las orejas. Eso y no tener una triste lamparita para leer por las noches en la cama. Aunque la noche se estaba poniendo buena, tengo que aprender a decir que no. Estoy harto de los fines de semana que pasan en blanco porque me levanto a las dos de la mañana como una comadreja. No, ahora que los días empiezan a ser soleados hay que moderarse para poder disfrutar del astro rey. Eso sí, habrá que comentar unas cosillas que me han sucedido por el camino durante la noche. A ver si las puedo ordenar. Empezamos por el final. De vuelta a casa me han parado un par de 18añeras con una chufa de cuidado. Cuando a una le saltaba el hipo la otra le cubría las espaldas. Ambas de merecer, pero ya es un mercado que la decencia me tiene vedado. Me preguntaban por un bar que tenía un nombre extraño hasta para mí. ---Lo siento, no sé dónde esta eso ---he repetido varias veces. Al cabo de las varias veces, una ha dicho: ---¿No eres de aquí? ---No, no soy de aquí. ---Tampoco eres de Alemania, ¿no? Joder, tía, estás hecha un lince. Te voy a dar dor diverpuntos. ---No, soy de España. ---¡Aaaaaah, Espaaaaaaña! ---a coro---. ¿Qué estudias? Bien, muchas gracias, no esperaba menos. Hace tiempo que dejé los 25, pero se agradece en cualquier caso. Por lo visto debo de aparentar al menos unos meses menos de los que tengo, porque de vez en cuando me dan alegrías de este tipo. A estas edades estas cosas son ya piropos. Bueno, el caso es que no sé ni por qué cuento esto. Pasemos de línea. Las alemanas son de segundos intentos, lo tengo comprobado. La primera vez que intentas un abordaje frontal siempre resulta en: * Culebra: Movimiento espasmódico de retroceso acompañado de cara de asco. La cosa pinta muy mal. * Mejillón: Se escora la cara y se presenta la mejilla. Lo siguiente es algo del calado de \"mañana tengo que madrugar\" o alguna perla de ese estilo que te deja cavilando. Pinta mal. * Limbo-huey: La cintura permanece donde está pero la cabeza retrocede como si fuera a superar un listón por debajo frustando toda posible maniobra malintencionada. Pinta mal. El caso es que, sea cual sea la situación que se presente, nunca hay que tomarlo como una negativa. Puedes recibir dos culebras y un mejillón antes de tener éxito, o un limbo-huey y dos mejillones, o cualquier otra combinación que se te ocurra. Una negativa inicial de una alemana nunca es un NO. Me pregunto cómo se quitan de encima aquí a los buitres. En fin, no me explayaré más que soy siempre muy comedido en estos temas personales, por muy atractivos y truculentos que os puedan resultar. Hemos ido a un sitio que se llamaba Mr. Bricante o algo así. Había oído hablar de las bandas de rusas que operaban en el garito, pero nunca había estado en este lugar recientemente inaugurado. Había oído que era algo pijo (schicki-micki dicen aquí), pero no esperaba el recibimiento. Tres porteros (3) trajeados había en la puerta recibiendo al personal. Yo iba informal. Vamos, con lo mismo que había llevado durante el día en PerryAG, que no soy de los que se esmeran para salir por ahí: chaquetita blanca, camiseta verde por fuera, pantalones de diez euros de saldos de El Corte Inglés pero que dan el pego y las famosas zapatillas de 60 mortadelos con detalles naranja fluorescente ahora ya venidos a menos. Primero ha entrado Gorrino con una amiga sin problemas. Si vas acompañado de una mujer nunca se te cierran las puertas. Luego veníamos Alberto y yo discutiendo sobre la vida y la muerte cerrando el pelotón. El primer portero estaba despistado ocupándose de otros asuntos, así que en seguida ha quedado descartado. El segundo, coquipelao y con un pinganillo en una oreja, me ha dejado pasar. El tercero ha sido el bueno. Ha empezado mirándome las zapatillas. \"Vale, ya me voy a casa\" he pensado. Luego ha seguido subiendo. Justo cuando he llegado a su altura ha desplegado el codo con sutileza pero impidiéndome el paso, muy profesional. Gastaba unos rizos morenos y una barba extraños para estos lares, pero se le veía muy curtido en esto de cribar a la peña, como si hubiera trabajado en Miami beach o en Vice city. \"Vale, comenzamos maniobra de evasión. Ciento veinte grados y contando\". De repente me dice: ---¿Hablas español? ---en perfecta lengua del manco de Lepanto. ---Sí claro ---he respondido sorpendido. ---Tira para adentro... De piedra me he quedado. Alberto y yo hemos franqueado la entrada como reyes y al llegar a la barra me he metido la camiseta por dentro para no llamar la atención. Curioso el evento. Si os parece, aparte de cualquier cosa que se os ocurra, podemos hablar de los porteros de discoteca. Seguro que tenéis un par de historias hippies de esas que os gastáis. Yo creo que cierro ya la parada pase lo que pase este fin de semana, que ya he escrito bastante. Si todo va bien, coder mediante, el próximo ESDLV se editará desde la antigua ubicación. ¡Nos vemos!
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El agua que sabía demasiado
Hey, ya has vuelto!
De puta madre. Un abrazo.
El agua que sabía demasiado
Segundo ;)
Estooo no se como decirlo pero me parece que Gonzo es casi tan bestia como yo arreglando los fallos (ha desaparecido la tira).
ta otra
El agua que sabía demasiado
Bienvenido de nuevo, Gonzo.
Oye, aquí no tenéis RSS, ¿verdad?
El agua que sabía demasiado
Hombre, por fin en casa. Por cierto, como ya te han dicho, ahora http://tira.escomposlinux.org está apuntando a "ESDLV".
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www.divinohumano.blogspot.com