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NavegaciónInicio de sesión de usuarioCosas para pasar un buen ratoAutobombo: Bombo en general: Encuesta¿Eres genuinamente feliz? Sí 23% No 52% Pues no sabría decirlo 25% Total de votos: 79 |
Destino versus optimismoHabría que saber sopesar lo que nos ofrece la vida. Cada uno de nosotros debería saber cuándo y cómo elegir. El problema llega cuando no lo conseguimos. En demasiados casos del día a día nos vemos sobre un alto acantilado observando el mar, el horizonte, el fin de la Tierra. Queda muy lejano, pero nos da la impresión de que una vez lleguemos allí seremos felices. Pero estamos sobre un acantilado. Detrás de nosotros vemos tierra firme, la seguridad a la que estamos acostumbrados. Quisiéramos ir hacia el horizonte prometido pero nos da miedo caer en las rocas donde rompen las olas del mar. Parece demasiado poético como para ser verdad. Pero piénsalo. Puede ser que no sepas si dejar tu trabajo. Te da dinero, te da seguridad. Sabes que hay algo mejor para ti en algún lugar. Pero pocas veces te atreves a ir a buscar un trabajo en el que te sientas realizado. También es posible que te sientas extrañamente mal en una relación. No sabes si tu pareja es lo mejor para ti, pero ya llevas con ella dos años. Piensas que hay algo mejor para ti. Sin embargo en la mayoría de los casos te das media vuelta por que la probabilidad de conseguir algo similar al final del horizonte parece demasiado escasa. Incluso si quieres me puedo poner más banal. Estás en el súper. No sabes si cambiar de marca de kepchup. La que usas hasta ahora es la misma que compraba mamá. Es barata y sabe bien. Pero quizás la otra sepa mejor o viene con un posible premio bajo la tapa. Incluso en esos momentos dudamos un instante. Es curioso que eso que llaman “pequeños detalles” y que se supone que es lo que conforma nuestra vida sea lo más fácil de cambiar. Pero sabes que no es suficiente. Por mucho que cambies a un kepchup mejor, tu trabajo te seguirá haciendo desgraciado y tu pareja seguirá ahí, ofreciéndote una seguridad que no sabes si quieres. Ya hace un año que yo me lancé al mar. Fui en busca del horizonte soñado. Sé que la mayoría no cree en el destino pero yo sí. Pero es por que yo no creo en el mismo concepto de destino. El destino es algo trazado místicamente sobre nosotros. “Yo forjo mi propio destino” dicen algunos. Sin embargo, si lo que piensas es que lo forjas siendo escritor mientras tus padres querían que fueras abogado, estás en un error. Al menos es lo que pienso yo. Tu destino era ser escritor, porque ya era tu destino. Ese destino hasta dirá si serás un escritor de éxito o no. Yo soy más de los que piensan aquello de “una vez que te has saltado el destino, te das cuenta de que el salto estaba en el destino”. Yo me tiré al mar. Lo hice yo, por que lo decidí yo. El destino sólo me permitió ver que el salto no era tan grande ni la caída tan dolorosa como yo me había imaginado. Ya llevo un año de travesía y he descubierto grandes cosas. He aprendido mucho, más de lo que me hubiera imaginado. He hecho lo que en el fondo quería y ha sido mucho mejor de cualquier cosa que me hubiera imaginado. Me siento la persona más feliz del mundo cuando comparo mi opción con la que yo me quería haber forjado. En el fondo, el destino puede que nos conozca mejor que nosotros mismos. Apenas tengo 18 años. Mi filosofía barata no llegará a ningún lugar. Siento que tengo mucha suerte y me da miedo aprovecharla. Asusta. Aquella vez que me tiré al mar fue sólo para cambiar de carrera. Aún no he trabajado ninguna vez; mi relación de pareja apenas llega a los seis meses; nunca he cambiado de kepchup, lo ha hecho mamá. No hablo desde la experiencia y eso es lo que resta a mi filosofía la escasa credibilidad que pudiera haber tenido. Sólo puedo decir que el destino me ayudó a llegar donde estoy ahora. Y ahora estoy aquí, escribiendo esto. Puede que se llegue a un punto en el que se deba hablar de suerte. Pero la suerte es neutra. Sólo tú puedes decidir si es buena o mala. Y a mí me gusta ser optimista. Fdo: Spemad
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Muy interesante el asunto.
Muy interesante el asunto. Para mi el destino no existe o existe siempre hasta el último movimiento de un pelo. Es decir da igual si existe o no. Otra cosa es si exite unas veces y otras no, pero esto al decidirlo uno mismo es tan arbitrario que es una idea absurda.
El optimismo solo existe cuando piensas en el, el resto del tiempo la vida va pasando, las cosas van sucediendo y cambiando, quieras o no, para bien o para mal. El optimista suele sonreir mas.
Las decisiones que uno toma, son propias, siempre. Pueden estar manipuladas, inducidas, copiadas, inventadas, elaboradas, precocinadas al vapor, etc, pero al final las tomas tu solo (al menos desde que se abolió la esclavitud).
Esas decisiones que despues de muchas dudas se deciden poner en práctica, necesitan un apoyo para refutarlas, para cerrar el circulo, para pisar fuerte y seguir por ese camino. Muchas veces pensar en el grandioso e omnipresente destino, nos da esa licencia definitiva otorgandonos el título de decisión idonea, para poder caminar con una sonrisa y sacando pecho orgulloso con optimismo.
Necesitamos que alguien/algo(dios, destino, Aramis fuster, tu otro yo...) nos diga que nuestra decisión es buena, para ser optimistas.