Qué les voy a contar…
Algunos de ustedes ya saben lo que es un "cuenta-cuenta", pero otros
no. Pues se trata de ese cuento, normalmente chisme, que cuando los
colegas que no lo saben saben que lo sabes, agarran y se te arriman
diciendo: cuenta, cuenta…
Pues de esos, para el poco tiempo que llevo aquí, tengo ya una
colección que es una pena no pueda compartir con ustedes dado el medio
y la situación. Con la excusa de cuatro copas y con según quien uno
puede relajar algunas normas. Pero dejando constancia y así, con un
quórum disperso y descontrolado…., como que no.
Peeero, alguna pieza puede escapar…
Este cuenta-cuenta es de una europea que no conozco aún, así que creo
que puedo pecar sin problema: El caso es que el otro día en el Black
Cat flotaba en el ambiente que dónde estaba fulanita que no la veían
desde el fin de semana, que había salido del local con cuatro copas
y que se había oído golpes y ruidos en su edificio esa misma noche.
El dueño del local, en un momento dado, sabedor del cuenta-cuenta, no
pudo aguantar y fue a soltárselo a los que me acompañaban, asiduos del local.
La historia era que la niña había salido del local así como alegre.
Al llegar a su edificio, a eso de las 3 de la mañana, se fue la luz en
toda la ciudad. Sin más remedio tuvo que subir por las escaleras
hasta el quinto, donde tiene su apartamento. Mas la conjunción de la
luna con las copas, la rutina de la subida y la más absoluta de las
penumbras, hizo que se dirigiera a la puerta del vecino del cuarto que
está justo debajo de su casa.
Llegada a la puerta, sacó la llave. Y de nuevo, entre copas,
oscuridad y la utilización de la llave inapropiada, resultó un cierto
escándalo en el infructuoso intento de apertura. El vecino del
cuarto, al principio dormido, levantose temeroso por mor de aquel
barullo emanando del trasteo con su puerta y cerradura. Cauto, con
una linterna y con un cuchillo en la mano para defender su propiedad
-y quizás su vida-, abrió la puerta de golpe con la intención de
sorprender al torpe aprendiz de ladrón.
Y claro, cuando la chiquilla ve que "su" puerta se abre de golpe y ve
el blanco de los dientes de la boca de un negro abierta tensamente con
un grito colgando de ella, y más atrás algo que parece un cuchillo, y
más alante una linterna que medio la encandila… Empieza a gritar y a
agitar las manos como jamás gritó en su vida y como jamás agitó las
manos.
El vecino del cuarto, al ver no sabía qué que se agitaba a la luz de
la linterna y gritaba como un cochino en San Martín, gritó más que la
ínclita.
Ella, al ver que el "allanador" de su morada empezaba a gritarle
"amenazadoramente", sale corriendo sin parar de gritar y golpeando
toda puerta que ve con la esperanza de que algún vecino salga en su
ayuda.
El del cuarto, con el susto en el cuerpo y el corazón en al boca
cierra la puerta y queda tras ella flipando en colores y dejando
decaer su grito.
Ella, al llegar a la escalera va a frenarse con el muro de la misma
para bajar a toda leche. Peeero como no está en el quinto, último
piso, en el que ella reside, y no hay luz que permita que sus ojos le
guíen, donde su memoria le dice que hay un muro lo que hay es una
barandilla que protege el último tramo de subida. Así que sus manos
pasan por encima de la barandilla, la cual se come con sus costillas
tras lo que, dada la velocidad que llevaba y el saltito que dio, su
cuerpo gira sobre el obstáculo cayendo de manera desordenada sobre los
escalones que debería haber recorrido un rato antes…
El resto es fácil de imaginar :)
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