¿Quién se ha llevado mi bola de mierda?

Mi esfuerzo por poner mis reflexiones en claro no está exenta de recompensa. Ésta la encuentro, entre otras, en forma del feedback que me llega desde los lectores a través del formulario de contacto. De alguna manera, mi transformación está atrayendo a mucha gente en mi situación que se toma en ocasiones mucho tiempo y me escribe sus propias reflexiones sobre el asunto. Se trata de personas inteligentes que a menudo conciben pequeñas joyas que me hacen pensar a mí mismo. Por algún motivo, creo que es mi responsabilidad condensar esas gotas de sabiduría y compartirlas con todos los visitantes. Esta vez es sobre la importancia de tener un objetivo en la vida.

Así, me escribía un lector el otro día:


Mi gran revelación respecto a un posible "Sentido de la Vida" llegó medio adormilado viendo un documental de la 2. No se si te lo conté: se trataba del "escarabajo pelotero". Básicamente, su función en la vida es hacer una gran bola de mierda de elefante para atraer a las hembras y poder tener descendencia. Cuanto más grande y olorosa sea, mejor le va en la vida. Hay escarabajos que no trabajan y les roban la bola a otros en una lucha encarnizada. Al final, si son los mejores, los que tienen éxito, entierran la bola a una determinada profundidad, fertilizan a una hembra que deja los huevos dentro de la pelota para largarse después y se dejan morir bajo tierra junto a la bola de mierda.

El único consejo que me atrevo a darte: decide cuál es tu bola de mierda y disfrútala. No te preocupes por lo demás, porque no importa. Sé consciente de que no deja de ser una bola de mierda, y apestosa, de acuerdo, pero será la tuya.


Esta pequeña metáfora de siesta frente al televisor me hizo reflexionar sobre la importancia de fijarse una meta en la vida. Un destino, una dirección, un rumbo; como se le quiera llamar. En el futuro escribiré más sobre el asunto. Mientras tanto, me quedo con el escarabajo empujando su bola de mierda. Es una metáfora guarra, que llama a las cosas por su nombre.

Y lo mejor es que nadie escribirá un libro que nos diga que si nos quitan la bola de mierda no nos debemos quejar sino que tenemos que buscar otra pelota en otro lugar. No puedo imaginar un best-seller en las estanterías de El Corte Inglés con el título:

"¿Quién se ha llevado mi bola de mierda?"

Renacido

En los últimos meses, la serie de experiencias que he ido viviendo y las reflexiones que he venido haciendo me han convertido en una persona, en gran medida, nueva. Mi manera de afrontar las cosas y de ver la vida ha sufrido un cambio radical, y ahora me siento mucho más cómodo con las cosas que hago, pienso y digo. Creo que todavía tardaré unos meses más en asimilar este cambio al que quizá he llegado demasiado rápido, pero de momento me encanta cómo me siento.

Muchas veces antes he cogido una máquina y me he cortado el pelo como un recluta. En aquellas ocasiones lo hice para arreglar desaguisados causados por mi afición a la peluquería, y en ningún caso me gustó antes el pelo tan corto. Es muy cómodo, se lava en un momento y se seca rápido, pero cuando me miraba en un espejo no me sentía favorecido.

Hace una semana volví a desempolvar la máquina. No me había hecho trasquilones y no acudía a ella para intentar salvar los muebles. Esta vez quería afeitarme la cocorota y no me importaba nada más. No me tembló el pulso.



Cambio de look


Y me encanta el resultado. Me siento cojonudo.

Me siento cojonudo en todas partes, incluso en el trabajo. La oficina me aburre y sigo pensando que debería estar en cualquier otro lugar, pero incluso allí me puedo sentir bien. No me importan los colegas y jefes gilipollas, no me importan los gritos. De alguna manera he trascendido a todo eso; he conseguido darme cuenta de que me necesitan más a mí que yo a ellos, y sólo ese pequeño cambio de perspectiva crea un mundo nuevo y mejor en el que no hay miedo ni estrés.

Y así estás tan tranquilo, pensando en tus proyectos de futuro, cuando tu colega indio te llama la atención y te hace de improviso una foto con el móvil.



Relax en el curro


Un lector me escribió hace un mes:

"No puedo creer que haya encontrado a alguien que tiene esa sensación, la misma que me llevó hace unos dias a escribir en un papel "Reborn" con marcador naranja y a colgarlo en la pared.

Así me siento, como si me hubiera caído del útero materno con 32 años. Renacido.

La reflexión de la semana



"Si veo el vaso medio vacío, quizá no sea porque soy pesimista. Quizá es simplemente que tengo mucha sed."




—Del tema "El puto vaso de agua"


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